
Acabo de llegar de Madrid, el viaje en avión fue terrible, me clave un par de valiums para bancarme el viaje ¿y que me encuentro cuando llego al cuartel de Legión?
-¿Che Simón, te afeitaste? –me pregunta González.
-Si. ¿Dónde está Jim?
-Se fue a Japón.
-¿A Japón? ¿Qué carajo está haciendo en Japón?
-Que se yo, algo con unos robots…
-Pero, se supone que me tenía que esperar.
-En que andarán ustedes dos…
-Nada, Gonzalito…un asunto privado. Tenemos un viajecito pendiente a Colombia.
-¿A Colombia?
Dejamos a Emina atrás, sigo pensando que esto fue una mala idea, no está lista para andar solita por el mundo. Por otro lado se que Simón me debe estar esperando para ir a buscar a ese tal Estrada en Colombia.
-Shonen. Te noto callada –le digo a la muchacha.
-Estoy pensando –me dice. No quiero indagar mas, se que se siente incomoda. Mig sigue piloteando nuestro avión. Necesito llegar con Kabalah.
-¡No puedo creer que te hayas afeitado!
-¿Cuántas veces mas me lo vas a decir González?
-Es que es raro verte sin la barba…
-Este Jim es un pelotudo, en dos horas tenemos que estar en el aeropuerto.
-¿Y como fue?
-¿Qué cosa?
-La afeitada chabón, ¿te cortaste primero con una tijera y después te pasaste la maquinita?
-Sos boludo González… ¿no tenés nada mejor que hacer?
-La verdad que no. El mayor Arrow sigue en coma, pero estable…ah Pulque le puso un viaje a Precoz, tres puntos de sutura en la frente.
-Me hubiera gustado verlo…
-Ah… y me olvidé de ponerle anestesia cuando lo cosí. Jajaja…
-JAJAJA…El pibe es un boludo, pero no lo hace a propósito, es así.
-¡Simón, te afeitaste!
-Jim, la puta que te parió, sos peor que una mina, te estoy esperando, en dos horas sale el avión.
-Te queda bien sin barba, mas higiénico, antes dabas aspecto de sucio.
-Gracias por la sinceridad, agarrá tu valija que nos vamos.
Después de que Jim, se bañó, se peinó, se probó que traje le quedaba mejor estábamos listos para salir, es peor que una mujer.
Después de que Simón se sacó esos harapos de mercenario que tenia puesto, agarró un traje cualquiera del guardarropas del viejo Ostrander y se lo puso, le queda muy mal, no tiene el menor sentido de la estética y de la higiene. El color marrón le queda horrible.
-Vos vas del lado de la ventanilla –le ordené a Jim.
-Ok… de verdad, pareces otra persona sin esa barba.
-Es parte de mi religión.
-La dieta Kosher también y sin embargo una vez te vi comiendo tocino a escondidas.
-SHHHH… ¿Cuándo lleguemos a Colombia como seguimos?
-Natalia nos espera en el aeropuerto y de ahí nos lleva a ver a su padre.
-O sea a tu suegro.
-No es mi suegro, no es nada mío…
-Pero, te moviste a su hija…
-Si. Contra mi voluntad.
-Un poco te tiene que haber gustado…
-Esto queda entre nosotros. Para mi nunca te comiste esas lonjas de tocino y para vos nunca tuve sexo con Natalia.
-Me parece justo, pero no me dijiste si te gustó.
Opte por colocarme los auriculares. En este momento prefería escuchar la voz de George Michael, que la de mi compañero.
Continuar leyendo “los arquetipos” de Jung, es mejor que hablar con este…se movió a una terrible perra y no lo disfrutó.
Aeropuerto Internacional El Dorado. Colombia.
-¿Y donde nos espera esta mujer?
-No se. me dijo que en el aeropuerto.
-Jim. ¿Sos pelotudo o te estás entrenando con Precoz? El aeropuerto es enorme.
-¿Qué significa pelotudo?
-No importa. Esa mujer nos está haciendo señas.
-Es ella.
Tragué saliva. Sabía lo que me esperaba. No hubo saludo formal, me comió los sabios de un beso.
Tipo con suerte…
-Ejemm… -pude haber dicho: “Vayan a un hotel”, pero decidí ser mas sutil.
-Ah, si Natalia, te presento a mi socio: Simón.
-Hola, me llamo Simón. –me olvidé el apellido que me había inventado…mierda, me olvidé que dice mi pasaporte falso.
-Simón… ¿tienes apellido? –dijo ella.
-Naturalmente como todo el mundo, un nombre, un apellido, dos ojos, dos orejas y un culo…hasta el papa tiene uno, los presidentes también, eso es lo que nos iguala a todos: tarde o temprano deberán ir a cagar.
-Interesante teoría.
Que demonios está diciendo este idiota…
Cruzo miradas con Jim, me gustaría poder decirle que me olvidé mi supuesto apellido, me pone cara de que voy a arruinarlo todo.
-Suban a la camioneta, pónganse esto en la cabeza.
-¿Que es?
-No puedo dejarles ver el camino, así que mejor se cubren los ojos con eso, no van a querer que papá se enoje.
No se cuantos kilómetros recorrimos en esa camioneta, pero el olor a selva, a árboles me penetraba por las fosas nasales. Me hubiese gustado traer a González, el con su visión de rayos X estaría viendo el camino.
-Te olvidaste el apellido ¿No? –susurró Jim.
-Si, me lo olvide ¿Cómo era? –susurró Simón.
-Simón Belisario.
-Tenés razón. Y vos eras James Cooder…
-Si.
-¿Qué están murmurando chicos?
-Nada corazón –respondí forzadamente.
-Ya llegamos, pueden sacarse las vendas de los ojos.
Imponente una mansión en el medio de la selva. Otro estereotipo made in Jardinero del Kaos. Un narco colombiano, con mucha plata. En el medio de la selva, solo faltan los tipos con metralletas vigilando el perímetro.
Sabía que me iba a encontrar con esto. Una mansión, obviamente construida por un arquitecto de cuarta, si yo hubiera tenido la oportunidad de planificar la construcción de esta mansión. Esto no tiene glamour.
-Jim ¿Estás pensando lo mismo que yo?
-¿Que el señor Estrada tiene muy mal gusto para la arquitectura?
-No idiota…
-Pueden pasar, mi padre los espera.
Ambos entraron a un salón. De espaldas a ellos estaba el señor estrada, cabellos negros entrecanos, un cuerpo que alguna vez había sido esbelto, pero que ahora tenía unos kilos de más. Llevaba puesta una camisa de seda con colores chillones.
Se dio vuelta.
-Hola, soy Erik Estrada, tal vez me recuerden de series como CHiP’s, y comerciales de televisión como…
-…El Reduce fat Fast, mierda Poncherello, puedo llamarte Ponch, digo Erik, si no te molesta claro… -dijo Simón con el entusiasmo de un niño al que le acaban de presentar a su máximo ídolo.
-Pues claro, Natalia hija, trae unos tragos para estos hombres. Hoy vamos a hacer grandes negocios.
Continúa…




