
El siguiente texto contine lenguaje adulto.
San Francisco, hogar dulce hogar. ¿Hace cuanto que no vengo por aquí? ¿Tres, cuatro meses? Lo único que extraño de aquí es…nada. Odio San Francisco, pero le prometí a Kabalah investigar lo del Ve.X. Y donde hay noche, hay puto, y donde hay puto hay reviente y descontrol y que mejor lugar que este para hacer circular el Ve.X.
No voy a usar mi traje de American Man, esto será de civil, a pesar de haberme convertido en “El Icono Gay de la Nación”, las locas me temen. Hoy vuelvo a ser James Adamson.
Y si hablamos de reviente descontrol y droga en esta ciudad, estamos hablando de Johnny Scarlet, pero para llegar a el necesito contactos…y los tengo.
-¡¿Qué haces loca mamarracha?!
-Shegó el “Puto Volador”, ¿Cómo andás? ¡Tanto tiempo loca! –la que habla pronunciando las “ll” y las “Y” con “Sh”, es “La Cerezo”, un puto amigo transformista. Demasiado feo para ser hombre y aun mas horrible para ser mujer, pero sin embargo se hizo una carrera envidiable para cualquier Drag queen.
-Loca, no te viniste con el traje de American Man, sho me quería sacar una foto con vos…
-Estoy tratando de pasar lo mas desapercibido posible, y me parece que estar con vos y tus ciento veinte kilos metidos en ese traje de mujer parados en el medio de la calle, no está haciendo que esto ocurra.
-Vamos a mi casa.
-Ni sueñes que te lleve volando Cerezo…
-Sos mala.
El típico departamento de puto, tristísimo, en la pared un póster de Alain Delon.
-Perdón por el desorden, pero recién shego de una gira que vengo haciendo con mi show –además “La Cerezo” es un auto promotor descarado de todo lo que hace –estuvimos en Los Angeles y la rompimos, loca. Después en Miami no te imaginás lo que fue…
Lo dejo hablar, este monologo lo escuché antes, así como la ven con sus mas de cien kilos “La Cerezo” no dejó títere con cabeza, muñeco sin voltear, creo que ya me entendieron… ¿Por qué estoy hablando para mi mismo, pero como si alguien me escuchara? –y volvimos asher con el show, hoy a la noche vamos a estar en la disco de Scarlet.
-¿Sabés algo de esa nueva droga…?
-¿El Ve.X? Estás loca, ni se te ocurra probarla, sha mató a varios putos.
-Cerezo, yo no soy de los que se drogan. Necesito dar con la fuente. Del lugar de donde sale.
-Mirá, acá la maneja Scarlet, pero la importa desde Colombia. Sho, te puedo decir que anduve por medio país, que en el único lugar que se consigue es San Francisco.
-Me imaginaba. Necesito ver a Scarlet y sacarle data del importador.
-Se Shama Estrada. Es un colombiano. Me parece que está en la ciudad y hoy se reúne con Scarlet y otros compradores.
-¿Cómo sabés tanto?
-Ah, viste…sho se todo y eso que hace un día que volví. A esta loca no se le escapa nada.
-Averíguame todo. Quiero estar en esa reunión.
Lo dejo hacer sus llamadas. Se que se va a tomar su tiempo, va a cotorrear, a contarse todos los chismes del submundo gay y conseguir la información que necesito.
Un disco y medio de Madonna después…
-Esta noche te me vestís bien, y dejas de lado ese amaneramiento, porque te espera una reunión con Scarlet, Estrada y compañía.
-Gorda. Te debo una.
-Escuchame loca, sho que vos empiezo a practicar impostar un poco esa voz de puto que tenés…
-Ándate a la mierda.
-Jajajaja.
Dejo a “La Cerezo” riéndose en su departamento, con su foto de Alain Delon guiñándome un ojo. Tiene razón tengo que parecer rudo. Mierda, esto va a ser mas difícil de lo que pensaba.
22: 30 horas. La disco de Scarlet.
Llego al lugar de la reunión, enfundado en un traje tono pastel (se supone que estoy interesado en importar Ve.X. y distribuirlo en New York) llevo horas practicando un todo de macho y creo que estoy cerca de lograrlo, pero la marica que llevo adentro se me escapa.
Me hacen pasar, a una sala. Hay una mesa y en ella sentada gente desconocida para mi. Extrañamente Scarlet no ocupa la cabecera de la mesa. Me presentan a los otros, estrecho manos y trato de agendar sus nombres en mi cabeza. Michael Cococcino, Rupert Swanson, Trevor Gilmore, Ramón Zapata. Solo intercambio miradas, evito pronunciar palabra.
-Hola, perdón por la demora –dice una morocha, de ojos verdes que entra al recinto. –veo caras nuevas, me presento: Soy Natalia Estrada.
Mierda. Es una mujer y por como me está mirando imagino que esto no puede terminar nada bien.
Y así es Natalia insistió en que la acompañara a su hotel para hablar mas tranquilos acerca de “nuestros negocios”.
Estoy en sentado en la cama de la habitación 505, no me pregunten como terminé aquí, pero me parece que me creyó mi papel de macho gringo.
-Gulp!!!
Continúa…

