
La furia hostil de la que hablan los poetas nórdicos resurgirá de nuevo. Los viejos dioses de piedra se levantarán de las ruinas limpiándose de los ojos el polvo de mil años…
Profecía de Henry Heine (1840)
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Esa cosa que tanto ama y odia la gente llamado flashbacks…
-Basta de palabras… -dijo el Marqués.
-Vamos a la acción. –completó Ostrander…
Esa perra de la diosa me está mirando feo, ni bien pueda desenfundar la katana me le tiro encima y la hago filete…
-Kabalah, te toca contra el viejo vestido de cazador; Pulque a por el grandote; yo voy por este impostor. El resto repártanse.
-Ouch, mi cabeza –gritó Precoz quien yacía en el piso. La ultima imagen que vería seria el puño de Kabalah…
-González, llevátelo al avión, para que no joda.
-Si –respondió González y se alejó con Jean Paul a cuestas.
Shonen Doll hizo lo que tenía en mente: saltó como una fiera sobre la Diosa, pero algo impidió el choque.
-¿Dónde mierda estoy?
Alrededor de la joven japonesa solo había un terreno yermo, un campo hediondo. El resto de la Legión había desaparecido. Solo estaba ella.
Ella y la Diosa.
-¿Qué has hecho? ¿A dónde me trajiste?
-A lo que alguna vez fue Asgard.
-Quiero volver a ayudar a mis amigos…
-¿Amigos? ¿De verdad crees que son tus amigos?
-Bueno, lo que demonios sean…me necesitan, y si no me liberas tendré que matarte.
-No puedes matar a un Dios, solo el olvido y la falta de fe nos mata. Y allá abajo hay uno que tiene mucha fe en mí.
-¡El Marqués!
-Me gustaría decir que si, pero lamentablemente no. Se trata del Nazi.
-¿El Nazi?
-Herr Knutz, ahora conocido como Herr Jäger. El me despertó de mi sueño eterno, el me domina… te he traído aquí para que me ayudes.
-¿Cómo se supone que…?
-Tiene una runa con la cual me controla, se la tienes que arrebatar.
-¿Cómo se que puedo confiar en ti?
-Me hicieron que te alejara del campo de batalla, para que no usaras tu katana y convocaras al ejército de los muertos.
-¿Como saben…?
-Me tienen a mí. Los Dioses sabemos todo. Incluso las miserias que escondes debajo de esa mascara.
Shonen desenfundó su katana dispuesta a atacar.
-Pero no pienso rebelarle tu secreto a nadie. Guarda la espada, aquí no podrás conjurar a tus espectros.
-Déjame ir entonces.
-¿Me ayudaras?
-Si, arrebatarle la runa al viejo.
-Si, pero todavía no es tiempo. Aun deben ocurrir ciertos acontecimientos que ya han sido vaticinados y no podemos modificar presentándonos allí.
-¿Cómo cuales?
-Algunos deben morir…
-¡No! ¡Tenemos que impedirlo!
-No está en nuestras manos. No podemos modificar la continuidad.
-¡Eres una Diosa, puedes hacer lo que quieras!
-A veces con ser un Dios no alcanza para hacer la diferencia. Mírame a mi, me he rebajado a pedirle ayuda a un mortal como tu.
-¿Quiénes van a morir?
-La paciencia es una virtud que debes aprender a cultivar si quieres triunfar en esto de ser un héroe. Ya has intentado atacarme tres veces y pude haberte matado de tres formas completamente diferentes, pero supe tenerte paciencia. Ahora es tu turno. Siéntate a esperar…
Edificio Ostrander N.Y.
…
-No es el momento. Te necesitamos.
-¿Qué pasó?
-¡Nos están masacrando! Apúrate.
-¿Qué dices Mig, los ayudamos?
-¿Por qué no?
-Tranquilo Precoz, ya vamos para allá. Cambio.
-¿Y donde se supone que están?
-En Francia, el problema es: ¿Cómo llegamos hasta Lyon? Puedo volar, pero no tengo la menor idea de cómo llegar, ¿Cómo hacen? ¿Usan mapas, siguen aviones?
-Ja, ja…no, existe un aparatito llamado GPS, se pone las coordenadas de partida y las de destino y eso te va guiando.
-¿Y de donde cuernos voy a sacar uno? ¿Por Dios, no te duelen los brazos?
-Bastante, voy a necesitar algo con que vendarlos, estar generando energía continuamente me los dejó en carne viva.
-¿Eres eléctrico?
-Si. Soy como una especie de “Pikachu”, ja, ja…
-Perdón, pero no se quien es Pikachu, estuve encerrada mas de veinte años y me he perdido de mucho…
-Es de Pokemon, pero tampoco te has perdido la gran cosa.
-¿Pokemon? No importa. Lo único que se es que ese Ostrander es un hijo de puta por hacerte esto.
-No deberías ensuciar tan bonita boca con esas palabras.
Me hizo sonrojar, ay, espero que no se note, mejor me voy a buscar el GPS…
-Voy a por un PGS.
-GPS, Emina.
-Si, lo que sea…
Tonta, tonta, tonta. Es bastante lindo y no es tan, tan… ¿Estúpido? Como Jean Paul.
Asgard…o lo que queda de el.
Estoy cansándome de esperar, y esa perra sigue ahí parada mirando hacia la nada. ¿Puedo confiar en ella? Parece sincera, ya intenté hacer funcionar la katana acá, pero tiene razón. Los espíritus de los condenados no se hacen presentes… ¿Cómo me dejé convencer para unirme a Legión, en que estaba pensando?
De todos modos en Japón ya no había mucho por hacer después de que el loco de las bombas volara medio Tokio…ah si. Los monstruos gigantes que aparecen cada tanto en la isla, pero la verdad ya me cansé de pelear contra esos esteriotipos, además están esos robots gigantes que al parecer tienen mejor acogida en el público que una heroína romántica de la katana.
No tengo a donde ir, soy una vergüenza para mi familia…
-¿Pensando? –interrumpió la Diosa.
-Un poco. Aun no me has dicho tu nombre.
-Freyja, pero aquí me han rebautizado “Snowblind”.
-Y me imagino que tienes poderes climáticos…
-Controlo las tempestades, domino las nevadas. Los huracanes, tifones y nieblas son mis hijos. Así como los rayos, las centellas y los relámpagos. Soy la hija del Dios del Trueno.
-¿Thor?
-Si, llevo su sangre en mis venas…
-Pensé que no tenía hijos.
-Hay mucho que se han perdido de nuestra historia gracias a los nuevos dioses.
-¿Los de Jack Kirby?
-No se quien sea ese Kirby, yo hablo de ese tal Jesús, de Buda y de los que no son parte de ningún panteón creado en los albores del tiempo.
Ya es hora de volver. Según estimo, ya todo el caos habrá pasado.
Espacio aéreo francés…
-¿Cuanto falta Mig? –gritó Emina.
-Según este aparato ya casi estamos encima de ellos.
-Eres liviano, pero traerte en brazos desde el otro continente…
-Lo siento, ya voy a ver como te recompenso por todo lo que has hecho por mí hasta ahora. –sonrió Mig.
¿Es una indirecta o solo lo dice por que es amable? Me está incomodando un poco y ya no se de donde agarrarlo, mejor dicho parece que el no sabe de donde agarrarse… ¿Me está abrazando así por algo en especial? Ay Dios.
Lyon, Francia. Un descampado.
-¡Se están escapando todos!
-Ya fue, Capitán –dijo González.
-No podemos dejarlos que se vayan así…
-Capitán, perdimos a dos nuestros. Dejémoslo ahí.
-Pero Dr., hay que vengar…
-La venganza no sirve de nada –dijo Kabalah quien se acercaba caminando despacio y con varias heridas en el cuerpo. –Hay que ser racionales, perdimos.
Lo que quedaba de legión estaba reunido alrededor del cuerpo bañado en sangre y sin vida de American Man. En sus rostros había un dejo de amargura, de impotencia y por sobre todas las cosas desesperanza.
En estos momentos de silencios eternos, el tiempo parece transcurrir demasiado lento o tal vez demasiado rápido, depende de la piel en que se encuentre uno.
El cielo vomitó un yelmo de armadura, que impactó en el suelo, era el de Ostrander, a pesar de que el tipo era un hijo de puta a todos se les encogió un poco mas el corazón.
Una lluvia platinada comenzó a bañarlos, los restos de la armadura de uno de sus enemigos. Eso no hizo que se sintieran mejor, solo un poquito de orgullo por Ostrander quien se había sacrificado para vencer a su oponente. El Capitán Soviet se dio cuenta que la venganza no lo haría sentir mejor.
Un viento frío apareció de súbito en el campo de batalla, una mujer parecía envuelto en el, junto a ella caminaba Shonen Doll, quien traía al nazi arrastrándolo por los pies. Desde la otra punta del valle venían Mig y Emina, en sus manos traían al Surfista negro y a la bola de músculos que hasta hacia un rato se había estado peleando con Pulque. El capitán fuego se les había escapado.
Todos se reunieron alrededor del cuerpo de Robert Adamson, mejor conocido como American Man. Con el sabor amargo de no saber si esto era un triunfo o una derrota.
Continúa…solo uno más.
