
En un suburbio de Queens…Hace una semana.
Bubbles era un buen perro. Un perro fiel, cariñoso y con una completa lealtad hacia su ama: la señora Whitaker. Pero un día algo le ocurrió Bubbles. Observó el suculento bistec que había en el plato de la señora Whitaker y observo el reseco y poco agradable alimento balanceado que había en su plato y pensó: “Algo anda mal”.
Luego al ir a dormir Bubbles miró la mullida cama de su ama y la comparó con el pedazo de alfombra en el que el dormía y volvió a pensar: “Algo anda mal”.
La gota que colmó el vaso fue cuando la señora Whitaker decidió que Bubbles debería ser castrado. Y el pequeño can esto no lo iba a permitir…
Era ya de noche en ese suburbio llamado Queens y Bubbles fue a tomar el toro por las astas. Sigilosamente el pequeño chihuahueño se escabulló en la habitación de su ama mientras esta dormía. Amanda Eleonore Whitaker jamás despertaría de ese sueño. Bubbles se le prendió al cuello y la mató. Le gustó el sabor de la sangre humana en su boca, se relamió y decidió que comerse a la vieja seria un buen modo de calmar su apetito antes de huir.
Un bar de New York. Precoz (Jean Paul) y Pulque (Yuma)…Ayer.
-…Y te digo que la cagué Yuma. Todo venia bien con Shonen, hasta que decidí meterme en su cuarto a investigar.
-¿Investigar?
-Bueno, a revolver sus cosas y justo ella me pescó…
-Es por eso que tienes el labio partido en dos y los ojos morados.
-Si, pero no lo hice con maldad, yo solo quiero caerle bien, creo que me gusta.
-¿Cómo sabes? Nunca le has visto el rostro.
-Ahí está la cuestión, tal vez si la veo, esta estúpida idea de estar enamorado se me vaya de la cabeza.
-¿Entonces lo tuyo no es amor, si no mas bien curiosidad?
-Sip. La cuestión es: ¿Cómo hago para pedirle disculpas?
-Mira, dada mi naturaleza divina, no se que acostumbran hacer para agradarle a las mujeres, pero a las Diosas le gustan que le ofrenden cosas.
-¿Por ejemplo?
-Mmmm…vírgenes, niños, no se. A otras flores, cacao, maíz…
Lo que traducido al mundo moderno seria: Un ramo de flores, una caja de bombones y una salida al cine con palomitas de maíz.
-¡Yuma, eres brillante! Me olvidé el la billetera en el cuartel, ¿pagarías tu mi cerveza?
-Pues, si no queda otra…
-¡Gracias, tu si que eres un amigo! Me voy a por los chocolates y las flores.
Bubbles observaba por la ventana, al frente de su casa siempre estaba ese perro negro que nunca se cansaba de perseguir autos, Bubbles decidió que era momento de hacer algo con su vida. La señora Whitaker era fanática del History Channel y como tal no se perdía ningún programa, por consiguiente Bubbles tampoco…en una de esas maratónicas tardes Bubbles encontró su inspiración: un petiso de bigotes y camisa color caqui que daba discursos convincentes y motivadores al pueblo alemán de los ’40. Bubbles lo había decidido seria el que liberaría a la raza canina del yugo humano exterminándolos uno a uno. Pero para eso necesitaría ayuda…
Bubbles bajó hasta la calle y se dirigió hacia el perro negro que perseguía automóviles.
-Permita que le pregunte algo –dijo Bubbles.
-Se, ¿que pasa?
-Llevo observándolo varias semanas, mi estimado camarada. ¿Se ha puesto a pensar en que hará cuando alcance algún coche?
-… -el perro negro puso esa cara de tonto que solo los perros y algunos humanos como Precoz saben poner y se rascó la oreja.
-Veo que no tienes muchas luces amiguito… ¿te gustaría hacer carrera en mi partido?
-¿Hay que perseguir automóviles?
-Vamos hacia New York. Te cansaras de perseguir autos.
-¡Estoy adentro!
Bubbles se relamió, y se vio parado en un estrado dando un discurso a los perros del mundo y llevándolos al dominio mundial.
Bubbles era un buen perro. Un perro fiel, cariñoso y con una completa lealtad hacia su ama: la señora Whitaker. Pero un día algo le ocurrió Bubbles. Observó el suculento bistec que había en el plato de la señora Whitaker y observo el reseco y poco agradable alimento balanceado que había en su plato y pensó: “Algo anda mal”.
Luego al ir a dormir Bubbles miró la mullida cama de su ama y la comparó con el pedazo de alfombra en el que el dormía y volvió a pensar: “Algo anda mal”.
La gota que colmó el vaso fue cuando la señora Whitaker decidió que Bubbles debería ser castrado. Y el pequeño can esto no lo iba a permitir…
Era ya de noche en ese suburbio llamado Queens y Bubbles fue a tomar el toro por las astas. Sigilosamente el pequeño chihuahueño se escabulló en la habitación de su ama mientras esta dormía. Amanda Eleonore Whitaker jamás despertaría de ese sueño. Bubbles se le prendió al cuello y la mató. Le gustó el sabor de la sangre humana en su boca, se relamió y decidió que comerse a la vieja seria un buen modo de calmar su apetito antes de huir.
Un bar de New York. Precoz (Jean Paul) y Pulque (Yuma)…Ayer.
-…Y te digo que la cagué Yuma. Todo venia bien con Shonen, hasta que decidí meterme en su cuarto a investigar.
-¿Investigar?
-Bueno, a revolver sus cosas y justo ella me pescó…
-Es por eso que tienes el labio partido en dos y los ojos morados.
-Si, pero no lo hice con maldad, yo solo quiero caerle bien, creo que me gusta.
-¿Cómo sabes? Nunca le has visto el rostro.
-Ahí está la cuestión, tal vez si la veo, esta estúpida idea de estar enamorado se me vaya de la cabeza.
-¿Entonces lo tuyo no es amor, si no mas bien curiosidad?
-Sip. La cuestión es: ¿Cómo hago para pedirle disculpas?
-Mira, dada mi naturaleza divina, no se que acostumbran hacer para agradarle a las mujeres, pero a las Diosas le gustan que le ofrenden cosas.
-¿Por ejemplo?
-Mmmm…vírgenes, niños, no se. A otras flores, cacao, maíz…
Lo que traducido al mundo moderno seria: Un ramo de flores, una caja de bombones y una salida al cine con palomitas de maíz.
-¡Yuma, eres brillante! Me olvidé el la billetera en el cuartel, ¿pagarías tu mi cerveza?
-Pues, si no queda otra…
-¡Gracias, tu si que eres un amigo! Me voy a por los chocolates y las flores.
Bubbles observaba por la ventana, al frente de su casa siempre estaba ese perro negro que nunca se cansaba de perseguir autos, Bubbles decidió que era momento de hacer algo con su vida. La señora Whitaker era fanática del History Channel y como tal no se perdía ningún programa, por consiguiente Bubbles tampoco…en una de esas maratónicas tardes Bubbles encontró su inspiración: un petiso de bigotes y camisa color caqui que daba discursos convincentes y motivadores al pueblo alemán de los ’40. Bubbles lo había decidido seria el que liberaría a la raza canina del yugo humano exterminándolos uno a uno. Pero para eso necesitaría ayuda…
Bubbles bajó hasta la calle y se dirigió hacia el perro negro que perseguía automóviles.
-Permita que le pregunte algo –dijo Bubbles.
-Se, ¿que pasa?
-Llevo observándolo varias semanas, mi estimado camarada. ¿Se ha puesto a pensar en que hará cuando alcance algún coche?
-… -el perro negro puso esa cara de tonto que solo los perros y algunos humanos como Precoz saben poner y se rascó la oreja.
-Veo que no tienes muchas luces amiguito… ¿te gustaría hacer carrera en mi partido?
-¿Hay que perseguir automóviles?
-Vamos hacia New York. Te cansaras de perseguir autos.
-¡Estoy adentro!
Bubbles se relamió, y se vio parado en un estrado dando un discurso a los perros del mundo y llevándolos al dominio mundial.
Cuartel de Legión...Hoy.
-Ejemm… Hola Shonen…solo quería pedirte perdón e invitarte al cine…
-Ni lo sueñes.
-También te traje flores…
-No me gustan las flores.
-…y una caja de bombones…
-Estoy a dieta.
-¿Qué tengo que hacer para que te fijes en mi?
-¡Me fijo en ti!
-¿De verdad?
-¡Si! Y solo veo a un pobre diablo egocéntrico y estúpido.
-¡Hey! Yo también pienso igual Shonen, pero no se lo ando diciendo –adjuntó Emina que miraba televisión.
-Se lo acabas de decir, rubia tonta.
-Oh, perdón Jean Paul, pero no caes bien.
-¿Eso piensan ustedes dos de mi? Les voy a demostrar que no soy eso que ven en mí, que soy mejor, y van a rogarme para ir al cine conmigo…
El televisor interrumpió el predicamento de Precoz.
-Una jauría de perros sedientos de sangre humana esta matando y devorando a toda persona que se encuentra a su paso, al parecer se dirigen a New York. –dijo el periodista que para este momento se había convertido en alimento para perros.
-¡Esto parecer un trabajo para La Legión del Kaos! –dijo Precoz levantando un dedo al aire.
-¿Otra vez la catarata de clichés? –preguntó Shonen.
Continúa…
